Un día estaba en la soledad de mis pensamientos y me encontré frente a frente con mi vida, vi que nada podía decir ante tantas alegrías y tristezas, es incomprensible pero tan claro a la vez entender lo que significa el vivir plenamente. Entre tantas cosas que las palabras no lograron describir, llegó el encuentro con lo desconocido ante mis ojos, pero tan claro y seguro para mi corazón...
Siguiendo ese sendero no hay otro camino que escoger, todo está muy claro, es sólo la mirada fija hacia el destino incierto donde, lo que importa, es caminar sin ningún temor a equivocarse.
Que lo importante no sea lo que nunca nos llena, sino aquello que nos permite sonreir sin nada más que decir.
JESUS LOBO.
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