Sin ninguna desesperación, estaba ubicado en el sitio menos buscado, incluso el menos esperado y cantando de alegría desaparecí en la inmensidad de la vida junto a tí. Pensé estar sentado y estaba caminando, donde tomé tu mano ya descansado, desvelando mi rostro ante una oscuridad donde brilló la luz ante una bella inmensidad. Sin nombre adecuado, permití que naciera y regando con agua frezca de primavera, en un mar se inundaron las manos y el amor, tomó nuestra propia dirección.
No comprendo que sucedió, todo aquello apareció de la nada, del pasar de los años desaparecidos. Tal vez fue el querer vivir, recuperando el tiempo perdido y el encanto de una flor bella y frezca en el olvido, que siguió el único sentido, que pudiera tomar, después de encauzar un pequeño desvío.
Me enrumbó hacia la grandeza, caminé sin ninguna certeza y arriezgué el publicar un sentimiento, pues sentí que era ese el momento. Desenfrenados se abrazó la paz y la verdad de un bello sentimiento, donde ninguno midió lo que estaba sucediendo, quisimos parar aunque no hubo motivo, hoy solo sé que es lo que sigue en este río. En el cauce del agua tibia que nunca se enfrió, y en tan solo un corto segundo, llegó hasta lo más profundo, donde nadie había llegado, hoy es nuestro rumbo.
Siento temor de tanta locura, de estas cosas que me llevan a la gloria, cuando me acerco más y más el camino me aleja en lo que puede ser el principio de mi destino. Destino no es aquel que está escrito, es el sitio hacia donde me dirijo, las pasiones desenfrenadas no me guiaron, me escribió el autor divino, con la pluma de la verdad y aquel brillo, desvelando mi rostro en un clamor mío. Puse mis manos junto a tus manos, dejándome calentar alejado ya, de tanto frío, donde tu calor arropaba mi delirio, dejando de sentir temor, llega el alivio.
Siento miedo, temores abundan cuanto más lejos más cerca estoy, y sigo caminando aunque me estaba ahogando y perdido en tanta grandeza la ilusión de no desmallar, de que al soplo del viento un andar, me sentaba al lado de mi felicidad. Sinceramente no entiendo nada de lo que pasa y solamente despliego mis alas para dejarme llevar por el viento y volando en el firmamento tu compañía la siento en el cuerpo.
Pasando por las montañas, las nuves toqué, con mi ser y todo aquello que jamás pensé, se colocó en medio de mi vida, sin nada más que decir, seguí sintiendo este clamor, que estaba guardado y escondido, hoy es mi única razón de ver la inmensidad de lo prohibido, que se transforma en un único sentido permitiendo un renacer un sentirme desvalido. No se si será temor, pero lo que si se es que es amor.
AUTOR: JESÚS LOBO
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