martes, 8 de noviembre de 2016

UNA REALIDAD IRREVOCABLE

Desperté una mañana y vi tu rostro,  fijo en la distancia simplemente  como un recuerdo.

Sabía desde el primer momento que todo era cierto y que una realidad irrevocable dando pasos hacia ti, era como devolver en el camino. 

Puede que regrese al caminar de los años, pero no podrá vivir en plenitud el silencio que en el fondo quiere gritar hasta las montañas infinidad de verdades. Puede vivir el muerto sin corazón..

Tal vez camine sin dormir un día pero llegado el instante en la realidad de lo que fue vivir realmente se despierte de todo eso que sucede,  dándose cuenta que solo de un sueño  se duerme el verdadero sentir de lo deseado.

La realidad irrevocable que nunca definirá lo que se vive en el día. Ahora más que nunca suena la campa en el campanario de aquel lejano instante donde se unió lo nunca imaginado dando plenitud a ese momento donde despertó el ser escalofriante de la realidad irrevocable 

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