Hoy estaba en un Taxi y al salir olvidé el celular, uno de última generación de esos de pantalla grande y plana, con todos mis contactos, con todas mis fotos, mi historia practicamente guardada allí. Incluso correos, trabajos y otras cosas más que quisas nadie quisiera ver.... Perdí un aparato que muchos anhelarían tener, y yó, lo tenía.
Sin embargo llegué a pensar que sentiría tristeza por haber extraviado ese equipo, me dí cuenta que sentí alivio de tanto susto, de solo cargar encima una tecnología que muchos quieren robar, y hasta alegría en mi rostro, cosa extraña para muchos. Me dí cuenta entonces de lo insignificante que era perder todo aquello contenido allí, aunque de mucho valor sentimental, me dí cuenta que realmente no había perdido nada, "todos estaban en mi vida": Mi familia, mis amigos, mi amor, mis anhelos, mis alegrías y tristeza, mis padres, mis hermanos, mi hijo, todo lo que necesitaba para estar tranquilo.
Muchas cosas parecen tener el primer lugar en nuestras vidas, y con tanta tecnología, no valoramos lo que realmente vale... El amor, la unión entre todos, la paz en el corazón, el sentirse bien con uno mismo. Doy gracias a Dios por tantas enseñanzas que me brinda día a día, es tan maravilloso todo que lo incomprensible de aquello, que realmente sucede, está plasmado en el ser, en lo profundo de la vida, y no en las cosas que nos rodean, las personas y/o seres queridos son lo principal para que todo funcione y siga adelante. Lo material llega y se va, pero las personas aunque se vayan quedan en el alma plasmadas y son más importantes que cualquier cosa material que nos rodee.
Vale la pena vivir lo que se siente vivir la vida plenamente sin temor a equivocarnos.
JESÚS LOBO
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