miércoles, 5 de agosto de 2015

DESPERTAR

DESPERTAR.
Velozmente separé mis manos y tomé un impulso sin freno alguno, sigui rodando por el camino hasta el final del sendero, desvelado y despierto, con cada paso afirmaba una dirección sin destino alguno, sed de tomar agua cristalina, brazos dormidos y dolorosos abrazando un tronco de espinas que atravezaban la piel sin perdón.  Desvalido con la cara rota, el rostro de lo ajeno, de la inconformidad visitaba el jardín oscuro, las rosas no florecieron, solo sus hojas pude ver, las espinas crudas y un tronco joven, el cuerpo maltratado, oculto entre las sombras que fueron apareciendo.  Un cantante deleitando una melodía hermosa, sumbó en mis oidos para no dejar de escuchar la melodía eterna y significativa de aquello que llaman amor.   No hubo duda alguna, donde el tiempo tapó con una camada de hojas, tal vez no el mismo lugar, pero si los mismos ojos que me tomaron desvalido, sorprendido de su mirada, de ese instante donde la respiración se paralizó solo para no dejar que saliera corriendo, aquella luz tan brillante, aquella razón que tuve para no hablar. Pasaron años pero el llanto ahogante nubla mis pupilas en ardon, prestame tus labios frescos, regálame tu calor radiante, esas manos tan sutiles que me tomaron de sorpresa, al responder una pregunta que tuve dudas durante años en hacer..   Ahora más que nunca no podré hacerme el dormido, cuanto más días pasan siento la presencia de lo real, aquellas lágrimas tan secas, se unieron al agua del sentimiento más claro y transparente que puede existir.  Lentamente se forman gotas, que se unen para conformar ríos de alegría, el mar de lo anhelado se duerme para muchos, pero despiertos estamos con un abrazo a lo desconocido, con un deleite total al sentir la expresión de todos esos sentires que saltaron a relucir y decirme la verdad de todo aquello que nunca supe, pero que sentí en mi pecho durante años.  Lentamente el camino se hacía más extrecho, pero las decisiones no cesaron de suceder y fue entonces cuando llego el despertar de tantos años dormido en la soledad del camino. Puedo decir que no hay decisión mala, solo decisiones que me hacen comprender el significado de lo que pareciera absurdo, pero que al final, me permite sonreir y comprender lo hermoso y tranquilo que es vivir, lo grande y verdadero que es permitirse no desmallar ante tantos días que dibujaron un cierlo estrellado en un decierto que marcó mi rostro ante el sol,  despertar de tantos días sin comprender el significado, cuando habían tantos libros sobre el tema, que hoy narran la gran historia, que no describe un desenlase, pero si despierta totalmente mi ser.

Despertar a la verdad, vale y merece el momento vivido. Puedo afirmar claramente lo grande y precioso de todo, ante mis ojos, ante la voz que nunca calla, la verdad.

He logrado comprender que despierto estoy y ahora si toca seguir, sin más temor, solo con la plena convicción de que toca vivir sin temor a equivocarme.

AUTOR: JESÚS LOBO.

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