CUANDO MENOS LO ESPERAS.
Dice la historia que al tercer día muchos se sorprendieron por su desaparición, pero hubo mayor cantidad que se asombró por su aparición. Despertando la mañana del tercer día, la claridad y la luz llegaron a la ciudad, todos nombraban su nombre y mencionaban lo maravilloso de su rostro, la sonrisa que destellaba entre tantas personas y principalmente de sus seguidores, pero entre tantas personas existía la incredulidad, ver para creer. Cuando menos lo esperaba sus manos toqué, vi sus heridas vivas y su rostro enalteciente. No puedo explicar si era necesario ver para creer aquello que estaba sucediendo. Pero de eso se trata la fe, muchos necesitamos ver frente a frente las cosas para poder comprender y creer lo que a tantos nos cuentan los testigos directos.
La verdad no se escribe con palabras oscuras, se desliza la pluma para narrar todo un contenido que nos asombrará al final del día. Tal vez despertamos al levantarnos cada día, pero estamos dormidos en nuestro incrédulo corazón, que camina con muchos temores. El que nada lo teme es Dios. El que nos brinda su luz y su fuerza es nuestro amor verdadero y nuestro momento sin fin... Cuando menos lo esperas, los hechos callan tus palabras y la vida se torna hermosa y única. Mira más allá de la inmensidad y podrás ver las maravillas que nadie contempla, no dejes de ver lo que realmente vale mirar. Observa profundamente. Cuando menos lo esperas a tu lado está.
AUTOR: JESÚS LOBO
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